La Tumba de Tutankamón, comenzó con la idea de imaginar el espacio donde vivo como mi propia Tumba. 

Los egipcios enterraban a los faraones con los objetos que fueron acumulando a lo largo de su vida, ya que tenían la idea de que dichos objetos los acompañarían en el momento de cruzar al otro plano.

El confinamiento en sus inicios me hizo sentir que existía la posibilidad de no volver a salir, esto provocó en mí el impulso de fotografiar mi entorno. Observarme a partir del registro de los objetos que me son más preciados, reconocer su tiempo conmigo, su función, su proporción en el espacio y el orden en el que estaban colocados.

En el taller El Tacto de la Luz, la idea era continuar explorando este impulso, ya estaba el registro de mi espacio en armonía, pero ¿Cómo podría mostrar mi tumba? Así que decidí apagar la luz, cambiar la posición-postura de los objetos, alejarme de su funcionalidad y aislarlos.

Los objetos de la tumba de Tutankamón trascendieron milenios, se transformaron ante la mirada del hombre del s .XX y fue el registro fotográfico de este hallazgo  el que me confrontó con una interpretación en la que no estoy segura si mi imaginación me acerca o aleja del pasado.

Esta la sensación que busco evocar con las imágenes que hasta ahora he realizado.

Fotografías y texto: Alejandra Carbajal | IG: @alecarbajal2

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